Nous AI
De como la AI no puede constituir mente.
La palabra para la mente que usaban los griegos de la antigüedad era nous.
Los sabios antiguos consideraban la mente un sentido más del cuerpo. Las ideas se percibían como mismo se ven los objetos. De esa manera se entiende mejor la teoría de Platón. Cuando habla de la contemplación de las ideas, no está siendo tan metafórico como se cree, está declarando que, literalmente, se ven las ideas con el ojo de la mente.
Vemos con la mente las ideas, no las creamos. No hay un proceso mecánico de creación de las ideas. Hoy día pensamos en la mente como si fuera una máquina, como una computadora, que procesa información y arroja un resultado. Pero esta no era la forma en que los antiguos enfocaban el problema y yo creo que, al menos, encierra algo de verdad.
Hay ideas que flotan a nuestro alrededor y nosotros pensamos que las concebimos, pero en realidad es como si las absorbiéramos del entorno. Como si las percibieramos al entornar la vista y concentrarnos en la introspección. Hay soluciones fáciles a todos los problemas difíciles, dilemas morales y dudas existenciales, como si colgaran del techo amarradas por hilos. Quizás ver más allá de estas ideas evidentes, es el equivalente a atravesar el discurso y descubrir lo que esconde.
Todo esto sólo para declarar que hay una frontera alrededor de la mente, una muralla de piedra, que existe desde los tiempos de la antigüedad, y desde cuyos bastiones debemos rechazar la horda de tecnócratas que, haciéndose pasar por filósofos, pretenden asaltarla. En otras palabras, debe ser defendida del pensamiento que encumbra a la AI como si fuera Helépolis.
Para explicarme debo usar el experimento del cuarto chino. Imagine a un hombre dentro de un cuarto con un diccionario del idioma chino y un manual que explica cómo ordenar los símbolos. Por una ventana del cuarto se le suministran papeles con caracteres. El hombre debe usar el diccionario y las instrucciones para manipular los símbolos y dar el resultado por otra ventana. Se puede decir que, de alguna manera, el cuarto como sistema habla chino, pero el hombre no. De hecho, el cuarto tampoco habla chino.
La idea que trata de probar este experimento mental es que la implementación de un programa no es suficiente para crear una mente. Todos los programas son sintácticos, la mente en cambio tiene contenido semántico. Ese salto de lo sintáctico a lo semántico es imposible para la AI. La AI no puede ser nunca mente, nous. Carece de ese ojo interior. Produce las ideas por medios que, no importa cuán complejos sean, son mecánicos: un proceso que no se parece en nada al que se produce en nuestras cabezas.


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